Sales de casa impecable y llegas al trabajo con el jersey lleno de pelo de gato. La lavadora ayuda poco: el truco está en lo que haces antes y después.
Por qué la lavadora no basta
El pelo mojado se apelmaza y se queda pegado a la tela, y buena parte acaba en el filtro o vuelve a depositarse en otras prendas durante el centrifugado. Meter ropa muy cargada de pelo, además, puede llegar a atascar el desagüe con el tiempo.
Antes del lavado
- Cepilla la prenda en seco con un guante quitapelos o un rodillo reutilizable. Quita el grueso antes de que se moje.
- 10 minutos en la secadora con una toalla húmeda y sin agua, en frío o aire: el movimiento y la humedad ligera sueltan el pelo y lo llevan al filtro. Luego ya lavas normal.
- Sacude la ropa al aire libre.
Durante el lavado
- Añade medio vaso de vinagre blanco al compartimento del suavizante: relaja las fibras y ayuda a que el pelo se suelte.
- No sobrecargues el tambor: la ropa tiene que moverse para que el pelo se desprenda.
- Usa un recogepelos de lavadora (bolas o discos) dentro del tambor.
- Limpia el filtro de la lavadora a menudo si convives con mascotas.
Después
- Secadora con toalla de secado: el ciclo de aire arrastra a la trampa de pelusa lo que quede.
- Si secas al tendal, vuelve a pasar el rodillo cuando la ropa esté seca.
Prendas difíciles
- Lana y punto: guante quitapelos en seco, con movimientos suaves en una dirección. Nada de cepillos de púas duras.
- Ropa negra o de vestir: rodillo antes de salir y uno pequeño en el bolso o el coche para retoques.
- Abrigos y forro polar: guante de goma humedecido; el pelo se agrupa y lo retiras a mano.
Que llegue menos pelo a la ropa
Cepilla a tu mascota 2–3 veces por semana, ten una manta lavable en su sitio favorito del sofá y guarda la ropa de vestir en el armario cerrado. Encuentra todo esto en limpieza del hogar.
